29a. Dom Ord Ciclo A (Id=693)

Primera Lectura

El Señor tomó de la mano a Ciro para someter ante él a las naciones

Lectura del profeta Isaías
45, 1.4-6

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado.
"Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios.
Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 95

Cantemos la grandeza del Señor.
Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra. Su grandeza anunciemos al los pueblos; de nación en nación sus maravillas.
Cantemos la grandeza del Señor.
Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo.
Cantemos la grandeza del Señor.
Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Alaben al Señor, pueblos de orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios.
Cantemos la grandeza del Señor.
Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos. "Reina el Señor", digamos a los pueblos . El gobierna a las naciones con justicia.
Cantemos la grandeza del Señor.
Afférte Dómino glóriam et poténtiam.

Segunda Lectura

Recordamos nuestra fe, esperanza y caridad

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
1, 1-5

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los Tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la paz del Evangelio reflejada en su vida.
Lucétis sicut luminária in mundo, verbum vitae continéntes.
Aleluya.

Evangelio

Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
22, 15-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de qué pudieran acusarlo.
Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran:
"Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?"
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó:
"Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo".
Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó:
"¿De quién es esta imagen y esta inscripción?"
Le respondieron:
"Del César".
Y Jesús concluyó:
"Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

El día del Señor

En verdad es justo y necesario, bendecirte y darte gracias, Padre santo, fuente de la verdad y de la vida, porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta.
Hoy tu familia, reunida en la escucha de tu palabra y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado, mientras espera el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno de tu gloria:
[Misa]